lunes, 2 de junio de 2008

Menos pobres: buena noticia. Más desigualdad: mala noticia




Que se reduzca la pobreza es una buena noticia para cualquier compatriota. No es posible no alegrarse por cada niña o niño rescatado de la desnutrición, cada madre salvada de muerte por complicaciones de parto, cada persona que logra salir, de la postración y la exclusión, aunque sea por el subsidio condicionado del Programa Juntos que no garantiza sostenibilidad en el tiempo. Es mezquino no reconocer esto por una superficial actitud de oposición al gobierno.

Sin embargo, hay varios asuntos que discutir en este tema de reducción de la pobreza:

¿Cómo se mide?

No todos los técnicos están de acuerdo con el método de medición y con argumentos sólidos. Coinciden en que efectivamente hay una reducción; el problema es la magnitud de ésta. Farid Matuk, ex jefe del Instituto Nacional de Estadística e Informática, ha expresado con argumentos que existe un problema en la forma de medirla ya que un descenso de “5,2 puntos en el porcentaje de pobreza es una cifra inverosímil, como también lo es la variación de 9,4 puntos respecto a la cifra oficial del 2005 (48,7%).”. En el mismo sentido han argumentado Pedro Francke, ex Presidente de FONCODES: “El problema es la metodología… el Banco Mundial se ha equivocado bastante en el pasado y siempre a favor de los gobiernos”.

¿Todo crecimiento económico reduce la pobreza?

En principio los técnicos y economistas sostienen que por cada punto de crecimiento del PBI, se espera una reducción de 0.2% de la pobreza, no del 0.6% como ha ocurrido esta vez en el Perú según el INEI. Sin embargo, es interesante traer a colación lo que sostiene Pedro Francke en la entrevista que diera a Perú 21 el domingo 1 de junio: “Hay países que crecieron mucho y aumentaron a la vez su pobreza como Brasil en los 70. Pero también hay países como China, en los que la pobreza se ha reducido muy rápidamente”

¿Esta salida de la pobreza es definitiva?

Si quienes salen de la pobreza lo hacen por una inserción real y efectiva en el empleo formal y con derechos, es posible avizorar que estos peruanos y peruanas no volverán a caer en la pobreza ante una enfermedad grave, un robo o un desastre natural. Los eventos no los lanzarán a la pobreza o pobreza extrema como ha sucedido en los últimos diez años en los que más de un tercio de los que salieron de la pobreza, volvieron a caer en ella por la precariedad de sus fuentes de ingresos y la ausencia de una red de protección social.

¿Existe equidad en la reducción de la pobreza?

Los datos que aporta el INEI señalan que ha aumentado la desigualdad. La Selva peruana es la más postergada, luego la Sierra. Es en la Costa norte, sur y en Lima en donde se reduce y se muestran tremendas disparidades entre regiones.
Las brechas se agrandan porque el crecimiento que genera empleo va donde quiere la inversión y no por un planeamiento estratégico de ésta. No hay Estado promotor y planificador del desarrollo que atraiga hacia las regiones más castigadas (con grandes capacidades productivas) la inversión privada que logre generar crecimiento con equidad.

¿Es necesario un nuevo modelo económico para crecer con equidad?

Menos pobres, más desigualdad y distancias regionales y sociales.


Este es un escenario que podría cambiar si nos atrevemos a impulsar un programa económico distinto, si tenemos un Estado fuerte y activo, capaz de colocar impuestos a las sobre ganancias; nos dotamos de planeamiento estratégico del desarrollo.

Es posible crecer e integrar. Regionalmente. Es posible crecer y mejorar la productividad de los más pobres como lo viene probando en más de 30,000 familias el Movimiento Autogobierno Ayllu al introducir tecnologías que mejoran productividad y la vida, arrancando de la pobreza de manera definitiva a los más pobres de nuestras zonas rurales. Es posible crecer e incorporar en el empleo con derechos a las personas.

Ese es el crecimiento que queremos.

Para ello, el modelo tiene que ser otro.

Solidarios y vigilantes

Hasta la próxima

3 comentarios:

Reaño dijo...

Algo que leía en una columna de Giacosa llamaba mi atención: si para no ser pobre en el Perú es necesario un ingreso de S/. 229, como dato de las necesidades básicas, ¿qué pasa si te enfermas y tienes que tomar determinada medicación? No eras pobre ayer, eres pobre hoy...
Como para pensarlo...

Enrike dijo...

Totalmente de acuerdo.
no se puede determinar hasta cuando las necesidades básicas son "exactas" , es decir, una necesidad básica es la salud, el trabajo sin derechos también es gran causa de deterioro de esta ¿Qué tal si trabajo en una empresa que me paga sin contrato y sin seguro? ¿Y me enfermo por culpa de este trabajo? (preguntas simples y hasta inocentes que pueden desbaratar cualquiera de los nuevos estudios sobre el índice de pobreza de este gobierno).
Como dice Susana, hay que buscar un modelo económico que esté de acuerdo con el trabajo justo y con derechos.
Saludos.

Alberto Christin dijo...

Hola Susana:
Te escribo desde Argentina, comparto tus preocupaciones, y me pregunto ¿No habrá que hacer más para luchar contra la pobreza?
Como educador me preocupa la inclusión educativa, no puede haber victorias contra la pobreza sin éxitos en el tema, pero ¿qué hacer?.
Invito a visitar mis blogs, que se puede acceder desde http://edusanluis.blogspot.com
Un saludo
Alberto