lunes, 30 de junio de 2008

La concertación: contracultura política




¡Qué lejos están los tiempos políticos de la transición democrática! Es un asunto de período político, no un problema cronológico ya que no han pasado sino siete años y algunos meses desde que Alberto Fujimori huyera al Japón y se instalara, a fines de noviembre del 2000, el Gobierno de Transición.

El lenguaje de hoy es de confrontación, de descalificación, de enfrentamiento; es violento. Se premia a los “machos, a los que matan y reprimen; se califica ― velada o abiertamente ― de cobardes a quienes dialogan y concertan. Se entiende el orden como producto de la aplicación de la fuerza y de las armas, no como resultado del ejercicio democrático de la autoridad, del diálogo y la negociación, y del uso proporcional y legítimo de la fuerza en circunstancias excepcionales.

“Una persona que tiene miedo físico es mejor que no se meta en estas cosas” dijo el presidente Alan García refiriéndose al General Alberto Jordán quien dialogó con los moqueguanos en lugar de dispararles. No sólo porque era lo se debía hacer en esas circunstancias a juicio de quien estaba a cargo de la operación, sino también porque recibió órdenes del comando institucional en ese sentido: “no porte armas”.

El gobierno mafioso y criminal de Alberto Fujimori y de su gemelo Montesinos, así como la guerra que asoló al Perú casi dos décadas nos “senderizó” cultural y políticamente, a decir de Carlos Iván Degregori. Por ello requeríamos de una contracultura política. Esa fue la que inauguró el Gobierno de Transición. El espíritu de la concertación suponía otra forma de gobernar basada en el diálogo y en la búsqueda de derroteros comunes que sumaran fuerzas y enlazaran voluntades de quienes tienen diferentes intereses.

Como parte de ese equipo humano y de esa misma convicción, puedo dar fe de la forma exitosa en la que se trataron los conflictos y con que se usó la fuerza; pero, lo que es más importante, cómo se promovió una manera distinta de ser y de hacer en la política peruana y en el gobierno. la concertación fue la gran vacuna contra el retorno al autoritarismo. Eso es lo que nos distingue del senderismo, del Fujimorismo, del humalismo y de Alan: todos ellos se han juntado en ese grupo dispuesto a crucificar al General Jordán en estos días.

La concertación fue y sigue siendo la esencia de una manera democrática y ordenada de gobernar; así se dio impulso al Consejo Nacional del Trabajo, al Diálogo Nacional por la Educación, a la Iniciativa Nacional Anticorrupción, a las Mesas de Concertación para la Lucha contra la Pobreza que impulsó los primeros Presupuestos participativos y fortaleció los Planes Concertados de Desarrollo. En ese espíritu se creó la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, entre otras iniciativas.

Toledo las continuó en su primer período de gobierno, fundamentalmente con el Acuerdo Nacional, luego fue abandonando casi todas, así como las reformas en defensa, seguridad y educación con su frívola manera de gobernar. Alan García no sólo las desconoció, Alan es la contra reforma abierta.

El diálogo y la concertación han quedado en el olvido para quienes gobiernan hoy y quienes están en el Congreso: gran retroceso en la cultura política peruana.

Fuerza Social es portadora, en la gestión de sus gobiernos regionales y locales, de esa fuerza, de esa cultura, de esa opción política por la concertación.

Somos la alternativa.

Solidarios y vigilantes
Hasta la próxima

2 comentarios:

Julio dijo...

si mete en el saco al "humalismo"¿porque no mete a la derecha cavernaria de unidad nacional?

si habla de concertación le recuerdo que hace un año, congresistas nacionalistas, los ciudadanos de tocache y el entonces ministro de agricultura salazar lograron concertar en "el acta de tocache".

le recuerdo que fue su amiga cecilia valenzuela, politicos de la caverna(entre ellos su otro amigo rospigliosi) y otros medios afines a la derecha cavernaria que petardearon esta concertación, pues el pensamiento de la derecha "cave" estipula que los que viven en provincias son gentes ignorantes, violentistas, proterroristas, etc etc y que con estas gentes por su "naturaleza" no se puede concertar solo se les puede imponer "la ley".

¿recuerda como le hicieron la vida imposible estos medios cavernarios a la ministra mazzeti por "atreverse" a sancionar a la policía que entro al pueblo de sión y asfixió a niños, mujeres y ancianos con gases lacrimógenos?

¿no es esta prensa la que azuza a la violencia y a la estigmatización racial?

y entre los estigmatizados por esta prensa cavernaria y racista estan "los humalistas" por ser simplemente oposición. recuerde que han sido los de unidad nacional y los fujimoristas los que votaron por la no censura a alva castro, a pesar de los cinco ciudadanos asesinados en el paro agrario.

santiago dijo...

los poderosos y los iluminados no gustan de dialogar. la cultura politica peruana es el mesianismo y la confrontacion primaria, basada en el odio politico.
que la fuerza este contigo.