jueves, 23 de agosto de 2007

¿Reconstruir la exclusión de siempre?

¿Cuántos damnificados hay en Huancavelica en las provincias de Castrovirreyna y de Huaytará? ¿Cuánta ayuda y cómo se les está llevando? No son prioridad, no aparecen en las cifras que se difunden diariamente. Nos hablan de Pisco, de Chincha, Cañete e Ica en donde la magnitud del desastre y del sufrimiento es enorme, la negligencia del Estado, inmensa; a contrapelo de la solidaridad. Poco o nada sabemos de quienes habitan en la altura, en Yauyos y Huancavelica. Es duro decirlo, pero aún entre las víctimas de un terremoto, existen diferencias.

Las brechas entre peruanos, la pobreza, y la fragilidad de las vidas y de los medios de subsistencia de nuestros compatriotas se desnudan por completo en estos momentos. Con el derrumbe, lo que estaba oculto u olvidado, se hace visible. Es imposible esquivarlo.


La gravedad del daño es mayor en la en los distritos mas cercano a la costa, en este caso Ticrapo y Mollepampa. En Tantará, Castrovirreyna, el cincuenta por ciento de las casas ha colapsado, que lo mismo ha sucedido en Cotas, Villa de Arma, San Juan de Castrovirreyna y que un porcentaje importante de viviendas se han desplomado en Aurahuá, y Chupamarca. El Instituto de Defensa Legal, que trabaja en Huancavelica en el Plan Regional de Reparaciones y que está movilizando ayuda para quienes están sufriendo las secuelas del embate de este siniestro, nos dice que el cuarenta por ciento de las escuelas de Huaytará y Castrovirreyna se han desplomado. En una zona ganadera y agrícola, el cien por ciento de canales de regadío de Huaytará y del norte de Castrovirreyna está resquebrajado. En uno de los departamentos más pobres del país, el treinta y cinco por ciento de las postas médicas no podrá volver a ser utilizada por los daños que presentan.

Según la cuarta versión del Censo por la Paz ― que ha investigado con mayor precisión cada vez a las comunidades afectadas por el conflicto armado interno ―, Castrovirreyna sufrió un nivel de violencia alta y Huaytará, una de nivel medio. Lo recogido en los testimonios e historias regionales del Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, nos describe una realidad muy dura también. En esas provincias habitan hombres, mujeres, ancianos, niños y niñas que son pobres extremos, campesinos, quechua hablantes en su mayoría, víctimas aún no reparadas del conflicto armado interno; son aquellos y aquellas que no han salido en su mayoría de la exclusión de siempre. A Ica se desplazaron muchas víctimas de la violencia de Huancavelica.
Recordemos a Salomón Lerner Febres, quien dijo, hace casi cuatro años, un 28 de agosto, al entregar el Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación: “…vivimos, todavía, en un país en el que la exclusión es tan absoluta que resulta posible que desaparezcan decenas de miles de ciudadanos sin que nadie en la sociedad integrada, en la sociedad de los no excluidos, tome nota de ello.”

Son peruanas y peruanas que nunca han sentido que el Estado es suyo. ¿Empezará a serlo ahora? ¿Reparará su sufrimiento, y saldará la incalculable deuda o le dará la espalda una vez más en esta nueva desgracia?

Solidarios y vigilantes.

Hasta la próxima

3 comentarios:

Ricardo Milla T. dijo...

Susana:
No sabía de la movilizacion de ciertas ONG y creo que mi último post puede ser mal interpretado y creer que soy un anti-ONG. Pero, por otro lado, creo que me deje llevar por las declaraciones de Rafael Rey, escribire algo al respecto.

Ahora bien, es impresionante todo lo que sufre Huancavelica, si antes la olvidada era Chincha, ahora lo es esa zona, que como bien dices, ya mucho ha sufrido con los tiempos del terror.

Siempre es interesante tus opiniones. Saludos.

Rodrigo dijo...

Susana, bienvenida a la blogosfera, enhorabuena. saludos

Rodrigo

bertha dijo...

Querida Susana soy Bertha Miness y voté por tí en las elecciones presidenciales te deseo lo mejor y que no cejes en tu empeño de lograr un Perú mejor por el bien de todos !fuerza! un abrazo