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jueves, 24 de julio de 2008

Siete medidas para salvar al Congreso

“Aquí lo que hay que hacer es proteger los intereses personales” se le ha escuchado decir en un nuevo audio inmoral este fin de semana al controvertido congresista Torres Caro, alfil político de quien mejor lo premie.

El Congreso es hoy una institución desacreditada, integrada por personas sin preparación política, trayectoria social, profesional o cívica y sin lealtad partidaria (en su gran mayoría). Se trata de gente que se trepa a movimientos aluvionales generados por el arrastre de un jefe y el dinero con que lo untan los poderes fácticos; o que son parte de los deshilachados partidos políticos tradicionales.

El Congreso es una fábrica de escándalos; una institución que sirve para las venganzas de los corruptos como se ha demostrado en las acciones contra Rospigliosi o Ugaz. Una vergüenza para las y los peruanos que queremos un Perú con instituciones decentes, eficaces, modernas y democráticas.

Urge que los partidos políticos nacionales y regionales convoquemos al Foro de Partidos para comprometernos con las siguientes reformas constitucionales, legales y políticas:


1. Consolidar partidos con estructura, ideología, programa, Compromiso Ético ― con controles internos eficaces y consecuencias para quienes lo incumplan ―; renovar dirigencias y practicar la democracia interna; generar capacidad de gestión y de gobierno. Partidos que se hagan responsables por las personas que postulan a cargos de elección o que designan a puestos de confianza.


2.Combatir la penetración política de los poderes fácticos (malos y poderosos empresarios, crimen organizado, fuerzas de la impunidad, cacicazgos locales) que “invierten” en candidatos, jefecillos y caudillos para “cosechar” en el momento oportuno en las municipalidades, regiones, gobiernos y en el Congreso, privatizando la función pública.


3.Fiscalizar de manera permanente los ingresos de las agrupaciones políticas y de quienes ejercen cargos de representación y de confianza. La ausencia de rendición de cuentas debe ser sancionada severamente con la destitución de la persona y su inhabilitación para ejercer cargos públicos; y, en el caso de los partidos, con la pérdida de su inscripción.


4. Eliminar el voto preferencial ya que ha demostrado con creces que destruye los partidos, facilita que lleguen a esta función de representación a quienes más dinero tienen, incita a la fragmentación y destruye o debilita a las bancadas partidarias.


5. Renovar por tercios o mitades el Congreso de la República.


6. Instaurar la revocatoria de congresistas, tal como existe en otros cargos de elección como alcaldes o presidentes regionales. La valla debe ser alta y el procedimiento claro y transparente.


7. Adoptar la institución del Ombuds o Defensor de la Política en la Ley de Partidos para que cautele la ética política y reciba las quejas ciudadanas de quienes son representantes o funcionarios de confianza.

Es indispensable para la democracia peruana salvar al Congreso de la catástrofe en la que se encuentra.



Solidarios y vigilantes
Hasta la próxima